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II Simposio Internacional “Anormales»

28 -30 /05/2014

 

II Simposio Internacional “Anormales"

II Simposio Internacional “Anormales»

Programación

Programación

ProgramaciónSimposio Internacional “Anormales/Originales de la literatura y el arte latinoamericanos”

26 – 29 /02/2012

El presente Simposio, Anormales/originales de la literatura y el arte latinoamericanos, producto del proyecto de investigación del mismo título, que fuera inscrito en el Decanato de Investigación y Desarrollo de la Universidad Simón Bolívar como proyecto de grupo en marzo de 2011, constituye una ocasión relevante para reunir a un grupo de investigadores de diversas perspectivas críticas y culturales, cuyo trabajo individual se despliega en torno al problema de la “anormalidad”/“originalidad”, como un topos/tropo “inquietante” de lo moderno en América Latina que, además, encuentra poderosas derivas en el presente. Partimos, para ello, de una afinidad posible entre la idea foucaultiana del “anormal”, como formación discursiva (representación jurídica, médica, iconográfica, literaria) propia de una tecnología de vigilancia y control que comienza a configurarse a partir del siglo xviii en Occidente (2000), y esa otra ―“original”― que desarrolla Deleuze a propósito de ciertos personajes de Melville (2000) y su demoledora e inexorable (o)posición a tal “confiscación” simbólica e imaginaria de lo diferente. “Anormal”/“Original” bien podrían funcionar, entonces, como el anverso y el reverso de una representación ―siempre paradójica y ambivalente― de lo que es, por definición, excéntrico. Raro. Y, en consecuencia, como un espacio de problematizaciones que no sólo permite discurrir acerca de los modos como el poder despliega sus maneras de actuar sobre lo social, sino también las posibilidades de contestación de la heterogeneidad que lo constituye.

El evento girará en torno a la presentación de ocho conferencias de los miembros del grupo de trabajo, y contará con la colaboración de tres conferencistas internacionales de prestigiosa trayectoria académica: el Prof. Raúl Antelo, de la Universidad de Santa Catarina (Brasil); el Prof. Gabriel Giorgi, de la Universidad de Nueva York (EEUU); la profa. Andrea Kottow, de la Universidad Andrés Bello (Chile). Los trabajos leídos y discutidos en el Simposio serán publicados como un número monográfico de la revista Actual de la Universidad de Los Andes. Se entregarán certificados de asistencia, con exposición de motivos respecto de su potencial convalidación en programas de cuarto nivel referente a las áreas involucradas.

Ante todo, se trata de un escenario de múltiples encuentros interdisciplinares, interinstitucionales e internacionales: lugar por excelencia de la productividad de pensamiento y de diálogo, fundamentales para investigadores y estudiantes avanzados de las Ciencias Sociales y las Humanidades.

Conferencias:

Raúl Antelo Foucault, el monstruo y la vida

Aby Warburg definía su trabajo como una ciencia sin nombre, cuyo propósito era la metamorfosis de la historia del arte tradicional, entendida como historia de los objetos, para pensarla, en cambio, como historia de la psyche, una historia de la Cosa, reconocible en pathos formulae, fantasías, creencias, o sea, Ausdruck (expresión), una forma de cuestionar la perspectiva positivista, porque la expresión altera, profundamente, el punto de vista idealista con el cual se pensaba, por 1920, al arte, proceso que Warburg denominaba Dialektik des Monstrums. Poco después, Georges Bataille confesaba su fascinación por la América desaparecida, argumentando que la vida de los pueblos civilizados de la América precolombina no sólo era prodigiosa por el hecho de su descubrimiento y su instantánea desaparición, sino también porque “jamás la demencia humana ha concebido una excentricidad más sanguinaria: ¡crímenes continuos cometidos a pleno sol por la mera satisfacción de pesadillas deificadas, fantasías aterradoras! Comidas caníbales de los sacerdotes, ceremonias con cadáveres y con arroyos de sangre, más que una aventura histórica evoca los deslumbrantes excesos descritos por el ilustre marqués de Sade”. Por primera vez, el siglo xx, como diría Éric Marty, se toma a Sade en serio, y piensa la cultura a partir de la violencia, la torsión, la metamorfosis, camino más tarde recorrido por Adorno, Klossowski, Blanchot, Lacan, Sollers, Barthes o Pier Paolo Pasolini. El mismo Bataille, poco después, retomaría esa forma de conceptualizar lo monstruoso y lo teratológico, en su análisis de los grabados de Regnault para Les écarts de la nature, imágenes de criaturas informes, de dos o ninguna cabeza, que le hacen concluir que los monstruos estarían situados, dialécticamente, en la otra vereda de la regularidad geométrica, tal como las formas individuales, pero de un modo irreductible. De allí proviene, en suma, cierta figuración de lo monstruoso, a la que accederemos en Foucault, Deleuze, Nancy.

Erik Del Bufalo El virtuosismo de lo anómalo contra la representación normativa. En torno a la obra de Amada Granado

Las artes visuales, y especialmente la fotografía, tienen la virtud de subsumir la representación en la imagen y por ello logra descolocar a la primera en su pretensión de realidad. La fotógrafo venezolana Amada Granado ha dado en el clavo al proponer la normalidad como un acontecimiento extraordinario. La normalidad, ese concepto oscilante entre las costumbres sociales y los cánones cognitivos, sólo puede expresarse como representación. Toda representación es norma. No hay representación anormal; es, más bien, la representación de lo anormal la que es en sí misma normal y normante. A partir de Marx, Freud y Nietzsche sabemos que la forma en que se da la representación es también la forma en que se norma lo real. En nuestro trabajo proponemos analizar la obra de Granado en la deconstrucción de la representación normativa.

Siguiendo la tesis de Heidegger, la cual señala que toda la modernidad se basa en la autonomía de la representación con respecto al Ser, es dado suponer que arte y revolución comparten como fin la suspensión de la pretensión de verdad inherente a la representación. Este virtuosismo de lo anormal –de la virtualidad de lo real y no de la simple posibilidad de lo simbólico– reflejado en la obra de Granado, y esencia del arte contemporáneo y de los movimientos sociales y “los estilos de vida”, constituye el núcleo de desarrollo de nuestra investigación.

 

Sandra Pinardi Residuos y cegueras: miradas desde una Caracas sitiada

Caracas es una ciudad sitiada en la que la violencia, y el temor que ésta genera, constituyen la trama existencia sobre la que transitan y viven sus habitantes. Esta trama compleja adquiere diversas figuras, se expone en distintas prácticas. Este trabajo se propone indagar, a partir de un conjunto de videos de Alexander Apostol (Ghost city, República de Venezuela, Caracas suite y Them as a Fountain) acerca de algunas de esas figuraciones y prácticas oscuras, fantasmales, marginales, que recogen y reformulan el miedo y la violencia “familiarizándolos”, “domesticándolos”. Se trata de advertir esas presencias en las que los temores, dudas e incertidumbres se hacen cotidianos; se trata de reflexionar en torno a la solidez y la fragilidad que se instalan con la naturalización de la violencia, gracias a la que lo potencial se impregna de derrota y decadencia, la utopía se quiebra en ruinas, espacios desbordados y actitudes desechas.

Álvaro Contreras El sabueso compulsivo

En 1877 se publica en Buenos Aires La huella del crimen, de Raúl Waleis (seudónimo de Luis V. Varela (1845-1911), considerada por la historiografía literaria como la primera novela policial en lengua castellana. Subtitulada por el autor como “novela jurídica original”, en ella se cuenta el hallazgo de un cadáver por parte de un aldeano. Se trata del cuerpo de una mujer joven, disfrazada de hombre, la baronesa Alicia de Campumil, quien es hallada por Juan Picot en el Bosque de Boulogne. Pero no es exactamente el cruce de aventuras sentimentales y peripecias policiales, de trama folletinesca y relato policial lo que me interesa por ahora estudiar. Quisiera más bien interrogar la figura del detective –en este caso, Andrés L’Archiduc– no como instancia fundadora sino como efecto de una práctica jurídica que objetiva una manera de enunciar, como efecto de una relación entre conocimiento y poder. Posterior al chevalier Dupin (Poe) y al inspector Lecoq (Gaboriau), pero anterior al excéntrico Holmes (Conan Doyle), pretendo entonces responder a las siguientes preguntas: a partir de qué elementos se constituye el detective de Varela, en qué medida el archivo médico y legal intervienen en ese proceso autoritario de subjetivación que aparece en la figura del detective.

Rafael Castillo Zapata Persistencia de un desvelo: la palabra insomne de José Antonio Ramos Sucre

Desde el momento de su aparición en la escena cultural venezolana en el primer tercio del siglo xx, la figura y la obra del poeta José Antonio Ramos Sucre adquirieron la imponencia de un desafío a las formas tradicionales de la legibilidad estética y política imperantes. Inclasificable por fatalidad y por vocación, el cuerpo textual de su obra puede ser considerado como la correlación simbólica de su cuerpo orgánico anómalo, atravesado por la herida mortal del insomnio. En esta aproximación a su “caso” intentamos explorar el problema de la ilegibilidad de ese cuerpo desafiante en lo textual y en lo biográfico: ¿cómo se recibió a este raro en el momento de su aparición y cómo se lo incorporó posteriormente al canon; en qué consiste su rareza vital y su rareza estilística; cómo puede la persistencia del desvelo determinar la aparición de una palabra insomne, que no duerme pero sueña?

Eleonora Cróquer Casos de autor: anormales/originales de la literatura y el arte (II). Los usos del exceso

 Ya desde las últimas décadas del siglo xix, y las primeras del xx, la historia cultural de América Latina aparece como atravesada por un tipo particular de autoría literaria y artística que excede la definición de “autor” que magistralmente propusiera Foucault en textos claves al respecto, como El orden del discurso (1992) y ¿Qué es un autor? (1999); y nos obliga a problematizarla y pensarla, de nuevo. En estos “casos”, cuya definición intento ahora circunscribir, después de un minucioso trabajo de archivo en torno a Delmira Agustini, Frida Kahlo, Armando Reverón y Clarice Lispector, el problema discursivo deviene un problema cultural más abarcante. Se trata de una configuración extraña ―“anormal”/ “original”: heterogénea y heterotópica, híbrida y abigarrada― que se vuelve emblemática del imaginario nacional en el cual se inscribe, y parece coagular en la impronta de una figura-con-texto (a medio camino entre persona histórica y personaje de ficción) que hace excepción ―en la vida y en el discurso literario o artístico. Mi comunicación constituye la segunda parte de una primera aproximación presentada en Mérida (julio de 2011), donde distinguía dos de sus rasgos definitorios: la estrecha relación que en el “caso” se verifica entre el discurso y la vida del autor; y la “cosa” turbia y enigmática que los envuelve y amalgama. Ahora, propongo ensayar otra: la captura que hace la tradición del “caso”, y los usos semióticos y políticos de su excepcionalidad en la máquina cultural que los asume como “propios”.

Carmen Díaz Orozco  Anomalías ilustradas. Indios, negros, enfermos y criminales en El Cojo Ilustrado de Caracas

Esta investigación analiza las estrategias de incorporación del “anormal” en El Cojo Ilustrado de Caracas (1892 – 1915). Siguiendo las pautas propuestas por Jacques Derrida (1994) para la elaboración de archivos, analizaré las estrategias de omisión e/o incorporación de algunos sujetos anómalos que introducen un ruido en el compendio visual de la nación. Una minuciosa retícula de selección de los cuerpos aptos para representar “lo típico nacional” privilegia la figura del llanero, convirtiéndolo en el “lema simbólico” de la nación moderna, incorpora la del indio mediante estrategias de subordinación destinadas a atenuar su temida antropofagia y apenas menciona, cuando no omite, la del negro. Esta investigación compila los cuerpos de un primer archivo de “sujetos peligrosos” (en el sentido más transparentemente foucaultiano de la acepción) que, en diversos niveles y según sus propias especificidades, parecieran perturbar la armonía del concierto nacional. Los mismos han sido clasificados en cuatro tipos debido a su frecuente circulación en los 8 primeros años de edición de la revista (aunque también se agregarán imágenes y comentarios de épocas posteriores). Estos tipos son: El Indio (o Salvaje), El Negro (o Incorregible), El Enfermo (o Débil) y El Criminal (o Perverso). Estos sujetos destacan por sus particulares anomalías y por las lesiones que infringen a la patria y a sus ciudadanos. Así, mientras indios y negros marchitan, en el escenario internacional, el nivel de urbanidad alcanzado por los locales, los enfermos y criminales constituyen un atentado contra el bienestar de la ciudadanía y, como tales, deben ser extirpados del cuerpo de la nación. De allí las contradicciones inherentes al archivo que los compila; de allí también el nivel de aceptación de su anormalidad en el imaginario social pues, mientras el enfermo y el criminal consiguieron ser materia de instituciones perfectamente definidas y reguladas por el estado, el indio y el negro apenas alcanzaron una incorporación sesgada, como lo demuestran los contradictorios esfuerzos de su reclasificación contemporánea.

Andrea Kottow Patologías deconstructivas: cuerpos enfermos y razón moderna en la literatura chilena del siglo XIX

La primera generación literaria en la recién fundada República de Chile, compuesta por pensadores, ensayistas y autores como José Victorino Lastarria, Andrés Bello y Francisco Bilbao, insiste en sus textos en la idea de una nación en tanto ente guiado por la razón. La inspiración en los ideales de la Ilustración de la elite liberal lleva a imaginar el territorio nacional en tanto organismo, que para su funcionamiento óptimo debe orientarse en la conciencia, la racionalidad, el progreso y la salud. Sin embargo, ya el mismo Lastarria, en su breve novela Historia de una loca de 1875, hace entrever aspectos que tensionan esta discursividad nacionalista. Pareciera, así implícitamente lo que el personaje femenino de Lastarria representa, que esta idea de nación ejerce una violencia sobre la individualidad que ésta es incapaz de soportar, enfermándose y perdiendo, precisamente, la razón. El propósito de la ponencia propuesta es rastrear estas críticas a las nociones de modernidad y modernización que impulsan la creación de las Repúblicas tras las independencia, significadas en una serie de textos literarios a partir de la segunda mitad del siglo XIX y que se representan a partir de un cuerpo vulnerado y violentado por la enfermedad. Para tales propósitos se trabajará con las relaciones entre lo normal y lo patológico propuestas por Canguilhem, retomándose la idea de una relación dinámica, continua entre salud y enfermedad.

Vicente Lecuna Nuevas alegorías nacionales. Representaciones de la enfermedad en la narrativa venezolana contemporánea

Una fuerte y larga tradición de la literatura del llamado tercer mundo supone la alegoría nacional como forma esencial de lectura (Jameson, 1986). En el caso de la literatura latinoamericana esta tradición es particularmente notable en las novelas de finales del siglo xix y comienzos del xx (Sommer, 1991). En la actualidad reaparece con particular vigor tanto en la literatura venezolana como en otros discursos culturales y políticos. Una de las coordenadas específicas de esta versión local de la alegoría nacional es el uso de la enfermedad como metáfora que implica la descalificación del oponente político (Duno, 2009), al asociar enfermedad con anormalidad y con la necesidad de curar el cuerpo social. Me propongo revisar algunos texos de Alberto Barrera Tyzka (La enfermedad, 2007 y Crímenes, 2009) con el propósito de mostrar las severísimas limitaciones de esta tradición de lectura e intentar una lectura que se aleje de la forma alegórica.

 

 Gina Saraceni La intimidad salvaje. (La lengua animal del corazón)

El presente trabajo se propone rastrear, en algunas voces de la poesía venezolana contemporánea (Luis Alberto Crespo, Igor Barreto, Yolanda Pantin), estados menores de la lengua que, por el modo como se enuncian, ponen en escena umbrales donde lo humano se excede y donde se muestra la inestabilidad de sus límites y sus posibles alianzas y contagios. El punto de partida será una reflexión sobre “lo animal” como presencia que se encuentra en el corazón de la subjetividad, allí donde se manifiesta lo más “propio” del hombre, es decir, en el ámbito de las pasiones, los sentimientos, la intimidad, como si lo más vivo de/en lo humano necesitara de la referencia al animal para nombrarse volviéndose, de este modo, impropio. A partir de lo anterior me interesa revisar cómo la poesía representa el umbral donde lo humano y lo animal se tocan, cuáles son las posibles significaciones de ese contacto y cómo habla la lengua que enuncia ese límite.

Gabriel Giorgi El animal de adentro y el animal del afuera: agenciamiento y forma de vida

La nueva relevancia del animal en los debates críticos y en la imaginación estética no obedece solamente a una crisis del humanismo y sus jerarquías culturales y políticas, sino que conjuga saberes diversos en torno a ese “bios” que se ha constituido en un índice central de la imaginación política del presente (Esposito) La inscripción cultural del animal no sólo descentra la jerarquía normativa de ciertas construcciones de lo humano, sino que pone en juego sensibilidades y formas de conocimiento que desafían discursos normativos alrededor de la “vida”. Es la naturaleza y la forma de ese desafío ―los modos en que estética y biopolítica se enlazan y se enfrentan en la imaginación contemporánea alrededor de las figuraciones de lo animal― lo que constituye el eje de esta presentación.

Mi trabajo se enfoca en la escritura de João Gilberto Noll, a la que considera el umbral más radical o el más preciso desde donde pensar la cuestión de lo animal en la imaginación contemporánea. Busca pensar dos problemas: uno, un cambio de escala en la visibilidad de lo corporal, donde “el cuerpo” se abre a una multiplicidad irreductible de fuerzas y de “formas de vida” que dislocan toda captura bajo el signo del individuo, la clase o la especie; el segundo, la constitución de un saber sobre lo viviente ―a partir de la relación con lo animal― que pasa por agenciamientos desde donde se trazan imaginarios anti-normativos sobre lo común, la comunidad y el lazo político.

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